DIMASH, nuestro Príncipe. Nosotros, sus DEARS.
Auriculares puestos, ADAGIO de Dimash a toda potencia. Con la primera nota cantada pierdo el control de mi cuerpo, me desconozco porque soy una persona a la que le gusta tenerlo todo controlado. No alcanzo a saber qué lo produce, pero sin duda, es algo nuevo que nunca había experimentado antes. Se clava en el corazón capaz de encogerlo y agrandarlo a la vez. Parece imposible, pero es así.
Se puede sentir tristeza y alegría, dolor y placer, aburrimiento y diversión, amor y odio y todas las demás emociones existentes, pero todo a la vez es imposible. Pues esta sucesión de emociones unidas es lo que me produce nuestro Príncipe, algo que no deja de ser una nueva emoción para mí, la emoción Dimash.
Han pasado dos días del concierto de nuestro Príncipe en Barcelona, cuarenta y ocho horas donde
mi cerebro sigue proyectando imágenes,
mi corazón su voz
y mi alma su mensaje.
Tan solo una cosa en esta vida me había causado esta extraña sensación por no poder controlarla, la partida de mi madre de este mundo. No entiendo cómo puede semejarse un cantante a ese momento trágico de mi existencia. No lo entiendo. En mis auriculares suena una entrañable canción "El significado de la eternidad" (The Meaning of Eternity), pensar en todo esto me hace estremecer. Contengo las lágrimas. La canción trata sobre la eternidad, es lo que más deseo en este momento, que nuestro pensamiento sea eterno para con Dimash.
Necesito caminar para ordenar el caos existente entre todos mis recuerdos de aquel concierto, el hacerlo por el entorno del río hace que pueda sentir mi cuerpo.
¡Eso es!, exclamo, el murmullo de la naturaleza es el sonido que me provoca la voz de Dimash. Cierro los ojos para sentirlo más y respiro con profundidad llegando a sentir su música que acaricia mi rostro como cuando mi madre lo hacía acurrucado yo en la cuna.
Suena "Hello", miro al cielo y grito "hola mundo, hola". Estoy lleno de energía, soy feliz. He conseguido oír su voz en vivo, si en los videos es estremecedor en directo te mata. Te descoloca de tal manera que no sabes distinguir si estas despierto o soñando, si todo es una gran mentira o real. Pero, rápidamente lo descubres, es tan real como el sol de la mañana y la luna de la noche. Lo sé porque estuve a escasos veinte metros de él para poder comprobarlo.
De repente, el aire se vuelve huracanado, las nubes oscurecen el día,
se avecina una tormenta, debo apresurarme. En ese instante siento que la oscuridad impacta directamente en mi estado de ánimo, suena "El amor en ti",
la claridad del sol se muestra junto con la oscuridad de la tormenta, como la sombra y la luz que canta Dimash en esta canción.
Busco la luz, no quiero morirme en la oscuridad, lucho por encontrarla...Esa pelea me da fuerzas para seguir caminando contra el viento, el frío y la lluvia. "El amor en ti" sigue sonando y consigo ver la luz entre los árboles, una claridad que me salva de morir.
A cada nota de nuestro Príncipe doy un paso más, sigue cantando Dimash, sigue, que yo continuaré andando, siempre a tu lado. Inseparables como todos los DEARS. Andaremos contigo, en la misma dirección, hemos iniciado un camino que ya nunca dejaremos de recorrer, nuestro Príncipe.
Y suena "OLIMPICO" que me da la fuerza necesaria para seguir adelante, luchando y viviendo. ¡Qué barbaridad escucharlo en directo!, pelos de punta, ojos mojados y la pérdida de conocimiento de dónde estaba, todo eso me produjo ese instante maravilloso.
Llego a la mitad del recorrido, he salido de la oscuridad y grito de rabia y dolor por el esfuerzo titánico realizado. Secándome las lagrimas grito con desespero, como hace Dimash con esa desgarradora voz a máxima potencia que durante veintidós segundos nos regaló. Cinco !Bravo! seguidos le dediqué puesto en pie y aplaudiendo hasta hacerme daño en las manos.
Una iglesia románica, con mil años de antigüedad, me da la bienvenida al final del camino. Distingo a lo lejos un coro de niños cantando "Ave María".
Se hace tarde, aligero el paso a las notas de "Diva Dance" que hacen desplazarme tan ligero que parece que vuelo, corro a máxima velocidad, agito con rapidez los brazos, quiero volar, sentirme libre, enamorado y recuerdo a esos cisnes que no pueden separarse jamás, suena "The Love of Tired Swans", ("Amor de cisnes cansados"), pero ¡qué canción tan bonita!. Así será nuestra vida a partir de ahora, DEARS, lleno de amor entre nosotros, hacia Dimash.
No obstante, el amor y el odio juntos recorren el mismo sendero debido a un enfrentamiento sin fin. Aumento el volumen de mis auriculares, suena "The Story of One Sky" ("La historia de un cielo"). Silencio sepulcral. Aparecen las manos blancas que se alzan al cielo imitando a las palomas que representan la paz. El momento fue tan emotivo que nunca lo podremos olvidar, nunca...
La guerra llega, muerte, odio, terror y pánico. Camino sintiendo vergüenza de nuestra raza. Me hundo al pensar que seguimos siendo tan inhumanos como hace siglos. Me sobreviene el recuerdo de nuestro Príncipe con la niña fallecida en sus manos. Verlo ensangrentado y cantando con un dolor infinito, me estremeció. Su voz se convirtió en mis lágrimas.
La paz se logra con el deseo de cada persona por conseguirla, formando a su vez grupos que pasan a convertirse en sociedades, luego agrupando países para acabar en el mundo entero. Estoy convencido que ni Dimash, ni todos los DEARS, podremos conseguir la paz por nosotros mismos, pero sí una gran determinación para exigirla. La vida nos ha unido con un propósito, establecer una sociedad diferente en nuestro mundo, la SOCIEDAD DIMASH, la sociedad de la paz.
Llego a casa extenuado, cansado, abatido. Mi cerebro aún tardará en procesar todo lo vivido en el concierto de mi Barcelona querida y espero que sea así, ya que de esta manera mantendrá vivo mis recuerdos por mucho tiempo.
Tras la ducha me pongo a escribir todo esto, tan solo con la intención de aportar mi pequeño granito de arena a nuestra sociedad Dimash, también, como gratitud a nuestro Príncipe y a todos vosotros DEARS. Ha nacido una gran hermandad.
Acostado en la cama, protegido con una manta, cierro los ojos...escucho un ligero susurro, es el de mi madre que me desea buenas noches y en ese momento, en ese instante, entiendo que esa voz sí es la que siento cuando oigo a Dimash...lloro emocionado.
He nacido para amar, eso es lo que me recuerda a Dimash, que ha venido a este mundo para amar dando amor a través de su voz y la manera de transmitirlo.
Duermo, pensando que doy las gracias a la vida por haberme hecho coincidir con nuestro Príncipe y con todos vosotros DEARS. Mi última imagen antes de caer en un merecido sueño:
Gracias por leerme y acompañarme







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