¿Qué es ser entrenador/a? El entrenador/a, llora. Entrega 25
¿Qué es ser entrenador/a?
El entrenador/a, llora.
Entrega 25
Lo que expongo no es la verdad absoluta ni lo pretende ser, simplemente una visión más de tantas que existen en el baloncesto. En mi caso, es una opinión personal basada, tanto en los conocimientos adquiridos, como de experiencias y enseñanzas vividas de otr@s compañer@s durante más de treinta años y mi propia visión de nuestro deporte.
El entrenador/a sufre y lo hace porque siente.
🏀
Si nunca has llorado espero que algún día lo hagas. Las lágrimas representan la máxima expresión de los sentimientos y solo sufre el que siente y nuestro deporte se tiene que sentir para vivirlo al máximo.
Recuerdo tiempo atrás haber escuchado a buenos entrenadores hablar que el ejercer nuestra labor debe ejecutarse desde la más absoluta profesionalidad y dentro de ella no hay cabida para los sentimientos, nada más alejado de la realidad...eran otros tiempos, sin duda.
Sufrimos como el resto de los mortales, sentimos alegría y tristeza, eso sí, debemos alejar la pena y el odio, la furia y la rabia.
Estamos obligad@s a controlar los estados de ánimos producidos por todas aquellas casuísticas que nos asaltan a diario ya que esto nos hará mejorar la visión y con ella la percepción a modo de tener éxito en nuestra labor.
Una consideración, ser analític@s no liga con los sentimientos ya que los estados de ánimos, tanto eufóricos como tristes, pueden alterar la realidad. Si esto se produce nuestro trabajo se va a ver afectado de una forma negativa. Prestar atención a las victorias/derrotas porque suele ser un aspecto que mal enfocado influye muy negativamente en nosotr@s teniendo una afectación muy negativa en nuestro trabajo.
El entrenador/a llora cuando sometido a una gran presión, porque ha decidido jugársela, ve como el camino que trazó ha sido satisfactorio. Pero, no nos equivoquemos, no llora para él, sino que lo hace por l@s jugador@s. Sabe que l@s ha ayudado y han conseguido algo impensable, la alegría de ell@s representan las lágrimas de nosotr@s. Cuando se llega a este estado de complicidad se produce algo especial: el entrenador/a se ha convertido en maestr@.
Me atrevería a decir, con osadía, que si no hemos llorado nunca no sentimos el baloncesto al cien por cien.
Trabajamos para l@s jugador@s y no para nosotr@s. Lloramos para que ell@s rían.
Esta pequeña reflexión viene a raíz de las lágrimas del entrenador de un equipo de la zona baja del fútbol en España que con unos jugadores valientes consiguieron ganar al primer clasificado. El entrenador lloró y lo hizo al ver la felicidad de sus jugadores. ¡Maravilloso momento!
Gracias por leerme
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