Te explico lo que me ocurre. Amor en catalán, sexo en polaco.
Te explico lo que me ocurre.
Amor en catalán, sexo en polaco
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gracias a tod@s
Sí, quiero que esta sea la historia de amor que te produzca más emociones en la vida que cualquiera que hayas conocido, visto, leído...y quizás vivido. Te la voy a escribir bebiendo una copa de champagne y fumando una breva canarias...por cierto, sin corregir, vamos, a "pelo".
Lo voy a hacer escuchando a Dimash...¿cómo?, ¿qué no sabes quién es? El mejor cantante de la historia. Imperdonable.
La Gomera se caracteriza por ser una de aquellas islas tan desocupadas que se asemeja a Jurassic Park.
¡Y tanto que tiene dinosaurios!, lo único que ocurre es que van disfrazados de personas. En particular uno residente allí llamado Eduard que posee la facultad de convertirse en un camaleón del pasado. Se disfraza de tantos colores como situaciones existan en esta vida. Esto ocurre en función de qué persona tenga frente a sí...en función de su necesidad.
Si se presenta un hombre esbelto delante suyo, siempre se pregunta si lo es más que él, entonces se enfurece y se convierte en un velociraptor para atraparlo y arañarle la cara con sus zarpas.
Si es una persona musculada, por favor, entonces de dinosaurio camaleónico pasa a gatito en celo. Con esa mirada traicionera que muestran los felinos es capaz de cautivar los músculos unidos a un pequeño cerebro, como los describe él.
Tal era su capacidad de transformación que de dinosaurio pasaba en un instante a ser una dulce abejita, que de flor en flor vuela hasta incrustar su lindo cuerpo en aquella que veía que poseía un estigma largo y grueso. Esa combinación entre longitud y amplitud siempre le cautivaba, de tal forma que sus alitas se movían a la velocidad de la luz para llegar con rapidez.
Eduard era quién elegía a la presa, los intimidaba con sus ojos verdosos, provocaba orgasmos tan solo con tocarlos, por lo aterciopelado de su piel, a diario barnizada con cremas hechas de plantas del archipiélago canario...a quién cautivaba quedaba embalsamado como si de una momia egipcia se tratase.
Pero, tan gustoso era su instinto depredador para conseguir domar a sus presas, como frío al despedirlos una vez satisfechos sus deseos...carnales.
No obstante, un día su arrogancia se hizo añicos...Sí, esa noche no debió salir ya que conoció al hombre que lo destronaría como dinosaurio depredador de cuerpos masculinos:
EL AMOR LE LLEGÓ.
Esa palabrota que lo ensucia y complica todo. Ese asqueroso sustantivo que hace perder el control de los sentimientos llamó a su corazón. Se adentró en él. La puerta del mismo estaba cerrada a cal y canto. Pero, hasta los dinosaurios caen ante su llamada. El más poderoso de las emociones le hizo perder su instinto depredador, su fortaleza como animal prehistórico se desvaneció, ya no controlaba la situación.
Hola, tu nombre,
le preguntó en la noche cálida y enigmática de la Gomera, pero, no logró entenderlo, claro el chico era polaco.
Eduard sabía que los polacos eran personas con una gran capacidad de resistencia, entre austriacos, prusianos, alemanes y rusos intentaron conquistarlos y no pudieron. Inmersos en mil batallas, sus gentes sabían reconocer al amigo del enemigo. Su corazón era tan duro como una piedra para los desconocidos. A Eduard se le presentaba el gran reto de su vida, descubrir cómo enamorar a ese hombre.
Así, que tan solo se le ocurrió acercar su mano sobre su hombro izquierdo, deslizando suavemente su dedo índice por su duro torso, siguiendo la vena que le guiaría al corazón, guardián del amor.
Es el poder del amor donde no hace falta lengua alguna, tan solo un pequeño gesto provoca el entendimiento entre dos personas, esto es así hasta tal punto que nos hace reflexionar sobre si el mundo sería capaz de vivir sin habla para entenderse.
El polaco notó ese dedo en su corazón, sintió en ese instante el amor. Todo y estar en una discoteca, sintieron que las luces se apagaron y un foco luminoso blanco los alcanzó, aprovecharon para mirarse, abrazarse, rozar sus húmedos labios hasta convertirse en un tierno, sentido y amoroso beso mientras sonaba de fondo la mítica canción de Dirty Danzing.
La vida empieza de una manera, se transforma en otra y acaba siendo lo que en realidad deseamos, aunque tardemos toda nuestra existencia en descubrirla.
La noche transcurrió entre abrazos duraderos, besos incansables dando paso al final de la misma en la que la abejita se inscrustó dentro de la flor.
NOTA
Obvio, quiero dedicar a Eduard y su "Polaco" esta cómica historia, pero no les deseo una larga convivencia, tan solo el tiempo que dure su amor, la comprensión, ayuda mutua y por qué no...un poco de libertad individual para cada uno de ellos. Y si esto no acaba nunca que lo disfruten hasta siempre.
Gracias por leerme y acompañarme





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