Te explico lo que me ocurre. Se acerca la única noche que no es nuestra.
Te explico lo que me ocurre.
Se acerca la única noche que no es nuestra...
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gracias a tod@s
Ya llega, se acerca la única noche que no es nuestra, les pertenece a ellos, los que nos observan en un silencio sepulcral...hasta que decidan venir a por nosotros.
Salto el muro de piedra del cementerio que parte en dos la vida y la muerte, lo real de lo alucinante, la material de la nada... Acompañado por la oscuridad sombría y al amparo de un frío que penetraba punzante en mi cuerpo como alfileres deseos de sangre en esta noche mística, la de los muertos, alzo la cabeza. La lápida es imponente, allí duermen, quiero pensar, madre, padre, hermano...los veo, su recuerdo están presentes, momentos de risas y llantos, nada de odio, todo amor.
Rodeado de mausoleos, lápidas, arañas, murciélagos y lluvia, empecé a mojarme, pero nada me apartaría de estar esa noche con ellos...en plena soledad, mis pensamientos entraron en rebeldía, me traicionaban mostrándome lo malo que hice en la vida. Como si del juicio final se tratase, pude ver unas almas negras, vestidas, no con túnicas, sino con vulgares sábanas negras rotas, no, no eran esos fantasmas inocente vestidos de blanco que nos sonríen al abrir la puerta de casa preguntándote truco o trato...no, estos se presentaban ante mí como los dementores de Harry Potter cuando cae herido en la tumba.
A cada pensamiento negativo aparecía un dementor. No era consciente de cuántos había acaparado en mi vida hasta que vi esa cantidad de negros fantasmas a mi alrededor, con miradas tenebrosas, de aquellas que no olvidas, que se quedan clavadas, si, las mismas que algunas personas te regalan en vida.
Empecé a volar, mis pies perdieron el contacto con el suelo, los dementores me mostraron el camino del adiós, de la penuria, de lo intangible, de la muerte...me cubrieron con la sabana que no era la sagrada, sino la urdida con mis pensamientos negativos, esos que en algún momento nos aturden a todos.
Entendí que era mi final, trágico, porque yo quería irme para estar con mi padre, madre y hermano, no para seguir el sendero del vacío.
A la luz del amanecer, un brusco empujón me devolvió al suelo. Mientras caía pude observar como mi madre alejaba a los demonios liberándome de la locura infinita, de la muerte segura.
Su rostro era el de siempre, esos ojos que me miraban con tanta ternura, tanto amor, tanto cariño...esa sonrisa tierna y picarona a la vez... se fue una noche de este mes de noviembre, se fue para seguir cuidándome de mis acciones desde no sé dónde.
Siempre siento su presencia, sé que está conmigo, y cuando me embargan esos pensamientos destructivos sé que ella abre una ventana para que yo pueda seguir volando, para que pueda seguir viviendo. Aún me cuida, lo presiento. Sigo viendo su mirada, su sonrisa y su ternura a cada paso que doy en mi vida. Y ella sabe, que si en vida la quise, ahora la amo.
Os quiero.
Ya llega, se acerca la única noche que no es nuestra, le pertenece a ellos, los que nos observan en un silencio sepulcral, hasta que decidan venir a por nosotros.
Feliz día de todos los santos, familia, amigas y amigos, lectores. Sabemos que ellos nos cuidan y nos abren una ventana para cuando la puerta se cierre. No dejéis que los pensamientos negativos urdan de negro vuestra última sábana que os arrope, y si los tenéis luchad porque no estáis solos, ellos están con nosotros ayudándonos a confeccionar una sábana blanca, la que sin duda nos corresponde.
Gracias por leerme y acompañarme


Muy emotivo, siempre he creidko que nunca se van son seres d luz que están aquí y nos cuidan.
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