Reflexiones para ti. "Eres una persona sin espíritu"
Reflexiones para ti.
"Eres una persona sin espíritu"
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Me dijeron que era una persona sin espíritu, fácil acusación para los que están faltos de alma.
"Coge la VISA y disfruta", me aconsejaron,
"¡otórgale un sentido a la vida!",
ese que todo el mundo le da y que pocas desean en realidad por innecesaria,
pero que con una cobardía, quizás, quién sabe, irracional,
no se atreven a revertir.
Un café en el bar acompañado tan solo con la lectura de un diario, un pensamiento en soledad, una mirada hacia aquello que no me asombra, un beso enviado en la oscuridad, un me quiero interior...
Un querer progresar, un susurro aireado por mi y para mí en el oido, una brisa en el mar que acaricie mi rostro, un puto autoabrazo...un dolor interno, una satisfacción personal, un deseo universal, una mirada en el espejo de mi rostro, un grito de esperanza reafirmando que mi presencia es importante, mi voz y las ideas que ella emite...Un suspiro, el último que da fin a mi vida, todo eso siento. Sin duda, este pensamiento no puede corresponder a una persona pobre de espíritu.
Tan miserable como el que no perdona, no por falta de compasión, sino por no entender que existimos para ser ayudados, tanto, como para ayudar.
Mi fortaleza radica en mi manera de pensar y actuar, mi debilidad en creerme lo que los demás transmiten de mí. Caigo como la hoja de la amapola que con el viento se desprende sin intención de sus pétalos, pero que con el sol renace con la fuerza con la que lo hace un toro al embestir aquello que se mueve por no entender que lo provoca, por no comprender lo que sucede a su alrededor...
Soy como soy y no como quieres que sea. Mi identidad me pertenece, no es tuya, no es necesaria tu aprobación y menos aún tu veneno.
Me siento en libertad, tanto como el mar, donde sus olas representan su corazón, que laten al vaivén descontrolado por no poder parar su inercia a causa del viento, esa furia es la misma que provoca que nuestra vida se desequilibre...¡maldito viento!.
No, tú no eres mejor que yo, no, no, no, no soy pobre de espíritu porque el mío se ha forjado con tanto dolor y alegría que se ha hecho fuerte a los ataques tóxicos, que de una forma cobarde no somos capaces de combatir, pero que con el tiempo conseguimos vencer.
No soy pobre de espíritu porque el mio es de lucha y sobretodo de honor, aquel que te hace levantar ante los fracasos, que entiende que no hay error sin solución que no se pueda resolver con dignidad, aquel que muere para después vivir haciéndolo en paz con una mismo y para morir con la tranquilidad de haber sido una persona íntegra de pensamiento y acción, con aciertos y errores, pero, ante todo, con un espíritu entregado a existir, entre un desasosiego permanente, salvado únicamente si eres capaz de poseer unos valores reales que te hacen estar por encima, osaría proclamar, de la vida. Los que no te hacen sentir inferior, los que te otorgan paz en tu último suspiro, una paz que tan solo busca aliviarte de tus errores, un último aliento que te haga sentir feliz en tu marcha.
Escuchando a mi Dimash, como un buen DEAR, los pensamientos fluyen, las palabras cobran más sentido y el silencio recupera su importancia. Un silencio que te hace escuchar...por lo tanto, más sabio.
Os quiero.
Sed muy felices...
Si os gusta el blog me haría ilusión
que os hicieseis seguidor@s.








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